En Cascajares tenemos un producto especial, la “niña mimada” de nuestras conservas. Llaman la atención, de eso no hay duda, y también controversia. Muchos las adoran y otros tantos no las quieren ni ver. Estamos hablando de las crestas de gallo de corral. Después del Capón seguramente sea nuestro producto más conocido y también uno de los más veteranos.
La idea de recuperar las crestas de gallo surgió poco después de comenzar a comercializar el capón en lata. Nos dimos cuenta de que era un manjar que estaba desapareciendo de nuestras cocinas después de haber sido algo tradicional en las comidas de nuestros abuelos. Son precisamente las antiguas generaciones las que nos recuerdan constantemente las virtudes de las crestas: “Eran un lujo, no había plato de legumbres que no lo acompañásemos con crestas, una auténtica delicia”.
Cuando las presentamos muchos nos tildaron de locos pero el tiempo nos dio la razón. Poco a poco muchos de los mejores cocineros de España empezaron a experimentar con ellas. Tapas, carpaccios, risottos… las posibilidades del producto son casi infinitas. Además la textura, tierna y gelatinosa, sorprendió a muchos.
Las crestas de gallo nos ayudaron a abrir nuevos mercados, por ejemplo el japonés. Allí se enamoraron de ellas y llegamos a hacer grandes producciones exclusivas destinadas al país nipón. Sobre todo valoraban, además de su sabor, sus propiedades beneficiosas para la piel. Resulta que las crestas son buenísimas para el cutis porque tienen mucho colágeno.
El gran Cristino Álvarez (periodista gastronómico Caius Apicius) nos deleitó con un fantástico artículo sobre las crestas, donde nos informaba incluso de una receta de Leonardo Da Vinci. Con nuestras crestas de gallo nuestros amigos blogueros han hecho auténticas virguerías. Podemos recordar las crestas con garbanzos de la Cocinera de Bétulo, o el precioso artículo de la Mambalina del que pedimos prestada la foto de abajo. También hablaron bien de ellas David de Jorge, también conocido como Robin Food, en este artículo. La receta más reciente que nos ha llegado es la de Espe Saveedra, con sus Crestas de Gallo en salsa. A todos ellos, como siempre, muchísimas gracias!!








6 respuestas
Estupendas. Antes se encontraban con relativamente facilidad en las carnicerías o pollerías (al menos, en Palencia) pero ahora no hay manera, ¡menos mal que las habéis recuperado para nosotros!
Eso es lo que intentamos, que no se pierdan en el baúl de delicias olvidadas. Las carnicerías ya no las suelen vender pero nosotros apostamos por ellas sin dudarlo!
Me gustaría probarlas en risotto pero el tema chef brigade en Bruselas, no lo véis, no?
Un risotto con crestas es algo espectacular, le da un toque buenísimo. Si las crestas llegaron a Japón no creo que sea complicado mandarlas a Bruselas..
Y tu no crees que las grandes desconocidas?
Mi marido las has comido con un arroz, y dijo que chapeau.
Vuestra jugosidad…-bueno ya me entendéis, la del producto, es ESPECTACULAR
También son desconocidas, es cierto. Mucha gente no se atreve a probarlas, puede que la imagen sea un poco “agresiva”, pero al final quien las prueba repite. La textura es similar a la de los callos, muy gelatinosa. Muchas gracias por el piropo y por darnos tu opinión!!! Un abrazo!